domingo, 7 de febrero de 2010

Estrategia nueva


Tras la aparición del iPad en la presentación del pasado 27 de Enero en San Francisco no he dejado de pensar en el tirón mediático que puede llegar a tener un producto tal en la mente de la sociedad actual, en la que yo me auto-incluyo.

Llevo aproximadamente un mes leyendo sobre la nueva criatura que esta a punto de parir nuestra gran Manzana, pero no fue hasta hace una semana aproximadamente cuando escuche perpleja como algunos analistas llegaron a bromear que el iPad es la tabla más famosa desde los diez mandamientos de Moisés.

Siempre he sido, y mientras no saquen algo mas revolucionario lo seguiré siendo, una mac-era empedernida (para que engañarnos cualquier cosa tecnológica me hace perder el sentido), sin embargo al reflexionar sobre el paralelismo que habían realizado con la presuntuosa tableta de Apple, que después resultó no ser, y algo tan importante como la ley de Dios, me hizo quedarme un tanto desconcertada.

¿Cual es la estrategia de esta compañía, la cual tantos abogamos por ella allá donde vamos, que hace que las comparativas se asocien hasta el punto de rozar la blasfemia? En realidad hoy miles y miles de expresiones de este estilo son cotidianas en la vida en la que vivimos, desde un “no había ni dios” hasta “no hay dios que lo compre” entre muchas otras. Podríamos enumerar una buena cantidad de momentos al día en los que solemos escuchar este tipo de comentarios que si soy sincera chirrían mis oídos solo de escucharlos, pero el comparar este hibrido telefono-portatil con la ley de Dios me parece un tanto fuera de lugar. Aunque este es otro tema.

Si bien es cierto que su gran objetivo como toda empresa es sacar rentabilidad a tu negocio, los caminos y estrategias de cada una de ellas es diferente. Apple sabe emocionar a cientos de miles de personas que se convierten ya no en usuarios, sino en apóstoles de sus productos, en verdaderos evangelizadores que intentan que todo aquel que les rodea acabe mordiendo la manzana. ¿No tendrá esto algo que ver con su famoso anagrama?

El método: la rumorologia. Es que somos morbosos, y mucho. La propia Apple es la que inicia en su mayoría todos y cada uno de los rumores que salen intencionadamente a través de Cupertino, su propia sede en California, donde para suscitar más interés y llamar la atención de todos sus fieles feligreses poco a poco va soltando información como si de un secreto se tratase. ¿Qué es lo que hay detrás? Puro marketing, estudiado marketing, brillante marketing.

Hay momentos en los que me planteo, como seria posible crear una mayor expectativa en aquello que muchas veces intentamos predicar. La misión del ser humano en esta tierra ya no es crecer y multiplicarse como un día Dios dijo en el Edén. Eso es una acción, una necesidad, pero después del pecado y morder la apple no es una misión, no es LA MISION. Nuestra misión no es ni mas ni menos que una sola, es tan sumamente importante que Jesús nos la dejó como legado, ya que él no podía realizarla y esa es la de compartir con todo aquel que entre en nuestras vidas el iBible.

Steve Jobs ha sido recientemente nombrado por el The Wall Street Journal como el hombre de la década, tecnológicamente hablando. Es sin duda, un hombre tremendamente mediático dando la fama a esta gran compañía, tanto es así, que no quiero ni pensar como fluctuará los mercados bursátiles el día que le de un yuyu. Sueño con poder ser una Silvia Jobs, donde sea capaz de poder impulsar aquello por lo que creo, por lo que vivo, por lo que sueño, aquello que me da la esperanza de un mundo nuevo, mejor y eterno. La lucha vale la pena, si lo que creo lo creo de veras.

Lejos de ser una comercial a sueldo del negocio de la manzana, defiendo y me emociono por cada uno de sus productos hasta las ultimas consecuencias. Y entonces me reprendo ¿Por qué no poner el mismo énfasis en una realidad mucho mas eterna en la cual tanto confío? Quizá debamos establecer una estrategia revolucionaria que rompa moldes en nuestro Target (publico al que nos enfocamos en términos marketinianos). Quizá debiéramos demostrar que tenemos un secreto para compartir. Quizá debemos de trasmitir la felicidad que nos aflora por considerarnos cristianos. Quizá debemos de publicitarnos más en todos los medios en los que nos movemos. Quizá,.... Quizá deberíamos de cambiar la estrategia.