domingo, 20 de diciembre de 2009

Cuenta la historia...


Cuenta la historia que en una lejana pero conocida ciudad vivía una joven y vigorosa mujer donde ella con sus circunstancias habían creado su propio mundo. Un mundo creado por y para ella, donde con sus pocas pero intensas experiencias, se habia convertido en quien ahora era: una chica adulta y madura, aunque a la vez con un espíritu joven y con ganas de comerse el mundo.

Es cierto que le habían partido el corazón, una sola vez, pero lo suficiente para darse cuenta que no quería volver a entregárselo a nadie y mucho menos a la deriva de cualquier caballero que lo cogiera y pisoteara sin delicadeza alguna.

Tras dos años de búsqueda, de mucho dolor y pocas lágrimas (ya se habían acabado todas) se fue con una amiga de viaje a visitar Alemania. Allí lo encontro a él. Alto, moreno, delgado, joven y muy pero que muy engreído.

El primer encuentro fue de todo menos agradable. Coincidieron fruto de la casualidad y las circunstancias y hay que decir que nuestra protagonista no le gustó en absoluto ni el trato ni la forma de ser de tal persona "sabelotodo"de la vida. Ese viaje fue de todo menos divertido, pero el tiempo pasó.

Y pasó.

Meses sucesivos, cuando ella apenas recordaba ni su nombre se volvieron a encontrar, para nada la relación fue tan desastrosa pues había intereses de por medio. Aquella amiga, era a su vez su hermana, un pilar básico en la vida de ambos, y es gracias a ella que pudieron conocerse y encontrarse. Es por eso, que ella le dio una segunda oportunidad, lo invitaba haciéndole participe de sus fiestas y actividades como un intento por firmar la paz.

No es que fuera del todo agradable pero fue viendo como poco a poco, él se comportaba de una manera un tanto más adulta y se esforzaba por ser un hombre. Ella pensó que quizás ya dejaba a un lado sus actitudes pueriles y no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que algo diferente había en él.

Fue aquel verano del 2009 cuando ella se percató que donde había aspereza se podía encontrar ternura, donde había arrogancia se cubría de humildad, donde había tirantez se vislumbraba gentileza. Fue un verano extraño pues una parte de ella le decía que no podía dar rienda suelta a esos sentimientos, era una mujer de ideas firmes, de emociones sinceras y al pensar así y tener ese cambio de rumbo en sus pensamientos rompían todos sus esquemas. Fue un verano de indecisión para ella, un verano en el que no podía dar crédito a lo que pasaba por su cabeza y más que nada por su corazón, ¿cómo podía fijarse en una persona que era tan igual a ella?

Una persona aparentemente dura, fría, independiente, orgullosa, eso no podría funcionar seguía autoconvenciéndose. Ella tenía una teoría comúnmente conocida y rompiendo la lógica dominante de que los polos opuestos se atraen llegó un encuentro fortuito cuando se volvieron a encontrar y corroboró dicha lógica. Los sentimientos gritaban más y más fuertes, ella los intentaba aplacar, justificar, evadir, pero cada vez el grito reiterado, se hacía más audible, las ganas de pasar más tiempo con él, el sentimiento agridulce que le hacía experimentar, se hacía más y más evidente. Es allí donde una noche de septiembre en soledad teniendo a la brisa del mar como compañera confesó que lo intentaría, que quizás era Dios esa vocecita que le decía que así debía de ser, que era el momento de verse contestada esa oracion anhelada.

Y así fue como sucedió, unas idas y venidas de mensajes, de mails, de miradas indiscretas, de roces fortuitos y tras unos dias de confesiones, una segunda oportunidad se abrió, de nuevo en el corazón surgió el amor y la esperanza de poder vivirlo eternamente.

Ellos ya han hecho su parte, han puesto las ganas, la ilusión y la base. Es ahora esa base la que tiene que decir si esto será o no para siempre. Y ellos los que no deben de perder ese norte para poder recibir esa bendición que les ha sido otorgada, pues son conscientes que nada de esta historia es fruto de la casualidad.

lunes, 16 de noviembre de 2009

A mi bolita negra y peluda


Una bolita negra y peluda se hacia paso por el largo pasillo aquel día frío de enero, intentando trasmitir la alegría que le ocasionaba su nuevo hogar, y digo intentaba pues no debería de encontrarse en su mejor momento al comprobar que su obesidad no se debía a la propia de un cachorro sino a su primera de una larga lista de enfermedades que él mismo sufriría a lo largo de su vida.

Corría el año 92 cuando yo contaba con tan solo 9 años y donde él apareció en mi vida, para paliar la muerte del nuestro Roni I, mi Roni II. Mi único y especial Roni. Ese perro que con su dócil y cariñoso carácter conseguía mirar al mundo y a los que alrededor tenia a través de unos ojos bondadosos. Ese perro que con su dulzura y apacibles mimos casi infantiles me reflejaban la decencia innata de las mascotas que tenemos en nuestras vidas. Ese perro que tenia un sexto sentido cuando algo pasaba, que reconocía la pérdida de los que ya no están y que corriendo venia para venir a limpiar las lágrimas que corrían por mis mejillas con besos y arrumacos caninos siendo testigo de mis grandes tristezas, deseos, anhelos y sueños. Ese perro, mi perro.

Su vida, a pesar de ser un perro feliz y sano, pasó por muchos problemas de salud. Si no hubiera sido por su estricta alimentación, y por lo activo y fuerte que estaba, no hubiera podido superar todo por lo que pasó. Sufridor hasta los sumo, nunca antes he visto a nadie soportar el dolor como él lo afrontaba. Desde la solitaria con tan solo unos pocos días hasta el cáncer que es lo que lo esta consumiendo ha pasado por enganches de pastores alemanes ocasionandole graves heridas, orejas partidas, moquillo, Ehrlichia, Rickettsia, la enfermedad de la garrapata, desprendimiento de un ojo, seborrea dérmica y hasta melanomas diversos. Y es que el paciente Roni (asi es como con mucho cuidado y mimo lo trata Manuel, el veterinario) es un perro con ganas de vivir, bien cuidado, atendido y con un corazón sano y fuerte.

No sé si por esta razón, por lo mucho que se deja querer o por los sustos que nos ha dado con tantos extravíos y perdidas que hemos sufrido con él ¡bendito chip identificativo! hace que quererlo sea fácil y sencillo. Recuerdo muchas anécdotas, como las noches enteras que recorríamos por valencia buscandolo por las calles desiertas, recuerdo cuando se metía en la piscina siempre que había alguien dentro de ella, recuerdo cuando corría como un conejo por todo el chalet, recuerdo cuando se ponia en mis rodillas mientras conducía sacando la cabeza por la ventana, recuerdo como dormía a mi lado, recuerdo y no dejo de recordar pues el próximo 5 de diciembre cumplirá (si Dios quiere) 17 años a mi lado y eso es mucho más de media vida para mi.

Hoy te veo ahí tumbado, inamovible. Desde que hace casi un año te detecté un bulto en la boca y a raíz de ese melanoma maligno te diagnosticaron cáncer veo como tu cuerpo fornido, esos músculos que me recordaban a un toro cada vez que te veía corretear, se está consumiendo. Y aunque no me dieron para ti más de tres meses de vida han pasado ya 10 y puedo observarte sentadito en tu sillón, dormidito como un anciano en sus últimos días. A pesar de tus dolores, no hay persona que no entre por la puerta y no reciba de tus saludos, educado, agradecido, ese es mi perro. Ya sea un simple movimiento de rabo, un débil ladrido o una mirada de un solo ojo. Te levantas, te cuesta moverte, paseas de lado, a veces tropiezas, te inclinas, te chocas con las cosas, no oyes y apenas ves, no te orientas, no levantas ya la pata para marcar tu territorio, ¡con lo que te gustaba! Ya no. Tus huesos cada vez están más consumidos, más debilitados, tu perdida de peso se refleja en tu piel hundida y caderas remarcadas.

Desde hace tiempo me dicen que te de paso al descanso, pero ¿y si quizá no sufres? ¿y si simplemente estas disfrutando de tu jubilación? ¡como iba yo a hacer eso! No, no me lo perdonaría en la vida, si tan solo pudieras decir unas palabras..... Mi enfado e indignación se dejan entrever ante un “Ni loca” como respuesta. ¿Como podría yo hacer eso a mi bolita negra que hace 17 años correteaba por la casa? Sólo espero que Dios no me haga tomar ninguna decisión de ese calibre, pues no podría afrontar el tener que decidir. Sólo quien ama a sus mascotas con todo su corazón, pueden comprender lo que se puede llegar a sentir y yo en estos momentos me siento realmente con el corazón partido. Sé que poco queda, me estoy preparando para este momento, pero (siempre hay un pero) en breve tendré otra razón mas para querer llegar pronto a la Tierra Prometida y volver a ver corretear a mi chiquitín por las inmensas praderas que el Señor tiene preparadas para nosotros. Allá donde te encuentres entonces, Roni, siempre estarás en mi corazón.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Un día más, un día menos


Desde que tengo memoria y puedo echar atrás el tiempo en mi cabeza recuerdo que tal día como hoy, durante cada año acudía a este lugar para acompañar a mi familia en estos íntimos momentos. Solían ser días lluviosos y gélidos. Hoy sin embargo, vuelvo esta vez, y algo cambia, no es el cementerio en el que me encuentro pues todo sigue intacto, son los 26 grados que nos atacan por las espaldas donde radiantes rallos de sol se dejan entrever entre los cipreses típicos de cualquier necrópolis. Es el día de Todos los Santos.

Cuando vengo a este lugar cada 27 de marzo y cada 1 de noviembre, evoco aquel 9 de agosto cuando viví el día mas trágico de mi corta existencia, tan solo tenía 20 añitos y, aunque estaba bajo los efectos de fármacos varios, puedo recordar todos y cada uno de los momentos que aquel caluroso sábado de agosto viví. Sí, fue una muerte repentina, una muerte que nunca pensé que se daría, una muerte que nos encontró a todos por sorpresa, fue la muerte más dolorosa que he sufrido en mi vida. Recuerdo el abrazo, el apoyo incondicional y la atención que me diste tanto ese día como los posteriores. Sí, a ti, que soy consciente que lees esto, tú, tu fuiste esa persona que se ocupó de mi alma moribunda durante días, meses e incluso años, hasta que te marchaste. Dios pone a las personas correctas en la vida de otras para un fin, un propósito y quiero agradecerte, una vez más, que si no hubiera sido por ti hoy no sé donde me encontraría o ni siquiera seguiría viva. Hay cosas que nunca olvidaré y esta es una de ellas, por eso te quiero, te amo tanto. Gracias. Pero este no es un momento para ti, no, lo siento hoy no. Hoy mis palabras, mis letras van para ti, mi vida, mi corazón, mi tierna y amada yaya.

Pienso, siento, un escalofrío que recorre mi cuerpo al venir a este pueblo y pasar por delante del que fue tu hogar, mi hogar. Pienso, siento cada vez que me acerco al lugar donde se supone que algo queda de ti, donde una apática lápida tiene tu nombre y tu foto plasmada. Pienso, siento, aquel día que caminaba con los ojos nublados detrás de un coche fúnebre a 5 km/h trasportando tu cuerpo inerte y frío dentro de una caja de pino. Pienso, siento como va pasando el tiempo y continúo rememorando cada vez que vengo a este lugar aquel día cuando mi vida dio un vuelco y deje de sonreir como siempre lo hacia. Pienso, siento como nadie podía dejar de hacerme llorar, a pesar de toda la gente que vino allí dándote el ultimo adiós (era difícil no quererte) e intentaban consolarme. Pienso, siento que el día que yo deje este mundo quiero que mis cenizas sean esparcidas delante del árbol que hay en frente de tu nicho, donde al resucitar pueda cumplir mi mas anhelado sueño: volver a abrir los ojos sólo para ver de nuevo tu dulce rostro.

Hoy aún después de seis años, los momentos no se olvidan y todo me parece que fue ayer, vengo porque no quiero olvidarlo, vengo porque, a pesar de que es un rito en recuerdo y homenaje a los antepasados del cual no comparto en mi fe, sé que estarías orgullosa de mi y feliz de que lo haga, vengo porque sé que aunque duermas y no puedas ver nada, pues “Los muertos nada saben” (Eclesiastés 9:5) y “El polvo vuelve a la tierra de donde vino, y al aliento de vida vuelve a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7), lo hago por ti. Y porque como siempre y una vez más, por ti haría cualquier cosa. Me pongo a pensar que pasará cuando tenga que recoger el relevo, cuando mi anfitriona y madre no este para poder acompañarme en estos tristes momentos. Y aunque es cierto que cuando venimos, ninguna de las dos habla una sola palabra, imperando el silencio como invitado protagonista, nuestros corazones están llorando por dentro al rememorar aquellas escenas. Escenas que solo nosotras sabemos, que solo nosotras sentimos.

Así que ahí estamos, esta vez con una variante, no son rosas rojas como siempre, que aunque no son amarillas (como mis preferidas), tengo que reconocer que son elegantes. Pero en esta ocasión mamá compró un híbrido de rojo con amarillo, que delante de ese cuadro donde me quedo horas mirando cada vez que voy queda hermoso, sobre todo, mientras dejo mi imaginación volar, ahí delante, de pie, absorta en mis pensamientos cuando venga la resurrección de los justos: “El mismo Señor descenderá del cielo con aclamación y los muertos en Cristo resucitaran primero (1 Tesalonicenses 4:16, 18).

Es difícil explicar o sentir esto cuando no has sufrido una gran pérdida en tu vida, pero todo mi ser se estremece cuando continúo imaginando la total transformación donde “en un instante, se tocará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-53).

Llego al final de mi viaje por mis reflexiones concluyendo con el versículo que más sentido tiene para mi en todas las Sagradas Escrituras, mi versículo preferido, el que mande tallar en el frío mármol junto a su nombre “Dios secará todas las lagrimas de ellos, y ya no habrá más muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque todo lo que antes existía ha dejado de existir” (Apocalipsis 21:4). Es aquí cuando acabo mi oración agradeciéndole a mi amante Salvador por haber pasado un día más en este antro de vida y un día menos para su gloriosa venida desde los cielos. Es ahí donde ella oirá la voz de Jesús llamándola a salir de la tumba, donde sentirá la fuerza de la vida eterna correr por su cuerpo inmortal, donde ningún hueso le dolerá y donde volverá a estar con todos nosotros y con él, su otro yo, su marido, la razón de su existir.

Ya queda menos, todos lo sabemos, solo espero estar preparada para ese momento.

jueves, 8 de octubre de 2009

Sólo sé que no sé nada


Muchos kilómetros llevo en mi historial como conductora por camino de la A-3 donde cada fin de semana durante un par de años fueron el pan diario de cada día, cuando mis idas y venidas de la ciudad más parecida al paraíso hasta la capital española unían mis intereses. El lunes, se repitió la experiencia como en otras ocasiones, pero cansada de pisar el pedal y con el fin de ahorrarme algún dinerillo evitando así a mis amigos radares, hice el viaje en tren.

Viajar en tren, me daba la oportunidad de aprovechar el tiempo, escribir mails, leer mi libro de turno, echar una cabezadita y pensar en ti mientras miraba por la ventana. Con todo ello, además de su fehaciente cumplimiento del horario hicieron de este medio de transporte el candidato elegido para llegar a los madriles, ese lugar entrañable, del que guardo un grato recuerdo.

Todo iba bien, hasta que por razones que desconozco, hicieron que la indiscutible duda de no cumplir el horario llegara a suceder. Con 30 minutos de retraso llegó el Alaris a Chamartin . Un cansancio descomunal después de un día duro de trabajo de reuniones, pero aún con ganas de coger el metro dirección al hotel. Por querer ahorrar unos eurillos a la empresa, con eso de la concienciación de la coyuntura económica por la que estamos atravesando me acordé de lo que hubieron significado 20 malditos euros por coger un ridículo taxi, pero ya era tarde. Vueltas y vueltas daba como si fuera la primera vez que pisaba esta enorme ciudad, a las 12 de la madrugada por las calles madrileñas, a causa de una Madrid levantada en obras y puertas de metro cerradas por el horario nocturno, hicieron que el hastío que llevaba se notara en mi cara.

El agravante vino a continuación cuando al llegar al hotel, con maleta, portátil y bolso en mano, me dicen que la reserva no se había efectuado, pero que ya fue cargada en la cuenta antes de verano y que además si quería una habitación la tarifa no sería la económica como cuando suelo hacerlo por la web. Esto era el colmo, todo como esta en España y aquí en NH Balboa parecían no tener problemas con su condición financiera (a pesar de la perdida de valor del 25% que dicen los periódicos), pues entendían que perder un cliente no era un inconveniente además de tener un sistema informático un poco “desestructurado”. Ahí fue cuando me acorde lo que fueron 5 años de carrera en marketing donde nos enseñaban que el cliente siempre tiene la razón y que no hay que permitir que monte el numerito para ojo de cualquiera o que el boca a boca puede ser devastador para una compañía. Así que ahí me teníais a las 12.30 de la madrugada con un cansancio tremendo y discutiendo con el hombre de recepción donde a la vez de incompetente parecía que era el rey del mambo al tirar por tierra cualquier argumento de una cliente potencial para la compañía. Así va la cadena hotelera NH donde su resultado bruto arroja una cifra negativa de mas de 300 millones de euros.

Tengo que reconocer que se manifestaron mis desilusiones por los dos días que iba a pasar en Madrid y que no se por qué tenia la necesidad humana de querer bombardear a palabras “bonitas y agradables” a alguien. Menos mal que una llamada telefónica antes de dormir endulzó mi malestar y pude dormir tranquila y en paz.

Al despertar al día siguiente, todo cambió, lo que puede hacer un buen curso en un buen lugar de formación de negocios, cuando con humildad y cierta vergüenza entraba por la puerta aquella mañana, siendo una servidora la menor de manera considerada tanto en edad como en tamaño. Años me distaban de los que ahí estaban, mientras el IESE para mi fue el descubrimiento de un mundo nuevo que cambió mi visión en solo un par de días, el IE no se ha quedado corto, sino que me ha abierto otro conocimiento en el mundo de los negocios, y es que “IEseando” me he dado cuenta que como decía Sócrates “sólo sé que no sé nada”, cuando yo creía que algo sabia, que una licenciatura da para por lo menos poder ganarte la vida en algún ámbito de alguna empresa a la que puedas engañar teocratizando sobre tus conocimientos marketinianos adquiridos, te das cuenta que no es la panacea y que la vida real es otra cosa.

Cátedra de calidad, profesionalidad espectacular y un nivel de alumnado, no sólo por las canas que pintaban sino por la influencia mediática de la cual me podía aprovechar, me dejaron boquiabierta con todo el nivel del que estaba rodeada. Aun así no creáis que esas cosas me impresionan como para perder el norte en mi vida, simplemente me motivan a ser mejor y a superarme, pero no me dejo ni dejaré llevar por ese afán de poder que tienen este tipo de directivos de grandes multinacionales.

Ahora bien, después de momentos como estos dos días sobre meditar en la forma de arreglar el mundo caótico en el que estamos viviendo, me he quedado con la misma duda, mayor si cabe, no sé donde me deparará el futuro para cursar ese ansiado MBA, si IE en Madrid, IESE en Barcelona o WHARTON Business School en New York, solo sé que hoy por hoy no sé nada, que tengo mucho que aprender, que quiero y tengo ganas de hacerlo y que en este estado no quiero continuar: ciega en mi mundo creyendo que sé y conozco algo que en el fondo no sirve para mucho y que queda muy lejos de la vida real en la que vivo. Quiero dejar de ser feliz en mi ignorancia, quiero ser consciente de lo que llevo entre manos para poder ayudar a este mundo a ser un poco mejor y en lo que este a mi alcance levantar este desastroso país, un país que aunque no seamos concientes poco a poco se hunde y nadie se da cuenta de ello.

jueves, 1 de octubre de 2009

¿Amar o ser amado?


Como decía Miguel de Unamuno, escritor y filósofo bilbaíno, ya del siglo que nos precede, “es triste no ser amado, pero mucho más triste el no saber amar”. Nunca antes esta frase tuvo el sentido que hoy tiene para mí, sino el día que ame por primera vez, de verdad, con todo mi corazón.


Lejos de ser una persona que se entrega abiertamente a la gente de una manera íntima, más bien todo lo contrario, y como buena Gran Torino, suelo ser extrovertida con todos, pero no me caso con ninguno, así soy yo y me gusta llevar esa gran careta que protege mi pequeño y sensible corazón. Solo algunos pocos privilegiados son los que contando con mis manos podría llegar a enumerar.


Por el contrario, he tenido la suerte o la desgracia de ser amada, en formas desmedidas y locuaces. He sido amada de maneras que a muchos les gustaría serlo, no una, ni dos, ni tres, sino en varias ocasiones, pero pensando y analizando la balanza me pregunto en que lado de ella me gustaría estar.


¿Prefiero amar o ser amado?


Quizás os preguntéis porque tener que decantarse por una de las dos, y la respuesta es la siguiente. En mi corta vida y poca experiencia sé que en toda relación ya sea fraternal, familiar, matrimonial… siempre alguno de los dos ama más que otro, por lo que uno es amado y otro ama, aunque ambos se amen y sean amados. Me explico.


Cuando te amé a ti, si a ti, vivía en un mundo entre tú y yo. Un mundo nuestro en el que nada ni nadie podía boicotear. Mis pensamientos en ti, se convirtieron en una obsesión contínua que absorbían todo mi ser. Nada ni nadie existía más que tú, hasta tal punto de que si no estabas, todo el mundo era vano y estaba de más para mí. Llegué a hacer cosas por amor, que nunca imaginé que haría. Vivía sólo por y para ti, teniendo un motivo para continuar, un objetivo que conseguir: tu felicidad. Esa felicidad en tu rostro era tal, que ni yo misma me daba cuenta de la mia propia, pues esta solo era posible, si tu eras una persona completa, entonces yo también lo era.


Pero en el otro lado de la balanza te tengo a ti, mi primer amor, ese que nunca se olvida. Unos con mejores recuerdos, otros con peores, pero me pregunto por qué ese refrán popular ridículo, que hace que al final nos lo creamos, sea una verdad contundente en nuestras vidas. La cantidad de veces que has dicho que me querías con formas extrañas de demostrarlo. El paso de los años entre idas y venidas, encuentros y desencuentros, mentiras y engaños, pero que a pesar de tu tozudez, como una niña me sentía amada. Eso de saber que siempre estarías ahí y que permanecerías para siempre, me daba mucha seguridad. Eso de sentir que solo querrías y desearías haber tomado mejores decisiones de las que tomaste también reconfortan, pero la realidad es mas bien otra. Preferiste ser amado que amar. Aunque amaras en otra medida a como a mi me amabas, la balanza es totalmente la parte contraria.


Es cierto que lo ideal es el punto medio entre el exceso y el defecto de ambas, esta ilusoria quimera, la cual no es susceptible de cumplimento en la mayoría de los casos (si es así, enhorabuena), mi experiencia es que conformarse con ser amado (aunque no ames con todo tu ser) puede provocar una lenta y paulatina muerte del corazón y, en consecuencia, un crecimiento egocéntrico a la persona que llevamos dentro.


Mi lucha, quizás demasiado dura, es poder encontrar ese equilibrio, pero una cosa tengo clara: prefiero morir de amor en el intento, que ser una infeliz toda mi vida por someterme al conformismo. Ese conformismo del cual muchos forman parte en sus propias vidas, por el hecho de haber tomado decisiones prematuras. Por lo tanto, lejos de vivir una vida utópica inexistente, si me tuviera que decantar por una de las partes de la balanza, sin lugar a dudas prefiero sentirme útil y desvivirme por la felicidad de mi amado, de mi amante, de ti. Y si él siente lo mismo y no sólo se siente un ser amado, ya viviré mi pequeño cielo aquí en la tierra. Tú ya me entiendes.

martes, 22 de septiembre de 2009

Hasta Torrelodones y más allá...



Dicen que toda piedra hace pared. Pero hay algo más cierto todavía, cada persona, cada sentimiento, cada experiencia hacen que ahora yo sea quién soy. Pensamientos del corazón es lo que intentaré trasmitir es este microespacio para todos vosotros. Para ti.

Para ti. Tú. Esa persona que me hace estremecer cada vez que te veo. Quisiera escribirte algo que te hiciera despertar, algo que te provocara alguna reacción. Cualquiera, pero que llame tu atención. Que vuelvas a tener esos sentimientos que un día tuviste por mi, que me vuelvas a querer como creía que me querías, que vuelvas a tener aquellas ansias por disponer de todo mi amor, pues era lo único que te importaba.

-¿Hasta dónde me quieres?- me preguntabas.
-Hasta 10- respondía yo.
-¿Sólo?- decías con sorpresa.
-Hasta 100. Contestaba de nuevo.
-Joooooo - protestabas.
-Hasta Madrid- Era entonces donde vivía.
-Pues vaya... - con tono de corderillo degollado replicabas.
-Hasta Torredolones y mas allá.... - sabia que esa era la respuestas que querías.
Era el momento en el que me besabas y te sentías la persona más afortunada del mundo pues tenías toda mi atención. Con esa sonrisa que me ponía los pelos de punta, me sentía tremendamente satisfecha. Esa sonrisa, tu sonrisa.

Y mientras pasa el tiempo, y pasa...Vienes y te vas. Apareces y desapareces. Cuando ya me he repuesto de largas noches de lágrimas mezcladas entre sábanas, llegas, llamas, y mi corazón empieza a latir intensamente al imaginar de nuevo tu sonrisa.

Al verte me siento como una niña adolescente en una primera cita, nervios, muchos nervios. Pero resulta que no es la primera cita, han pasado días, meses, incluso años. Han pasado acontecimientos preciosos a la vez que devastadores. Tan devastadores que hacen que todo aquello maravilloso se haya esfumado.

Y es ahora cuando te veo y siento que has tirado todo por la borda, todo. Y digo has tirado, porque yo sigo siendo la misma, más adulta pero la misma persona. Sin embargo, pienso que en el fondo de tu ser hay algo dentro de ti que no te sacia, que no te llena. Siento que a pesar de mis intentos (aunque nada claros de querer volver a tenerte como te tenia) te conviertes en una persona dura, insensible y aparentemente fría. Me niego a pensar que te has convertido en una persona gélida, no es así como yo te he conocido. Demuestras en tus actos y en tu boca que a veces me quieres, que a veces me odias. ¡Qué gran desafío! Pero soy fuerte y lucho, no quiero tirar la toalla, perder la batalla, quiero luchar, porque te amo.

Mientes, te mientes. A mi no, te conozco a la perfección. Hay cosas que no pueden cambiar, pero esa actitud que llevas por la vida solo te hacen engañarte a ti y a los que ahora tienes a tu alrededor. Me he convertido en una persona madura, reflexiva en la distancia observando tus comportamientos y es que el dolor curte y mucho. Hoy no sería quien soy, si no fuera gracias a ti y el sufrimiento que me has provocado. Prometo que he tratado de entenderte, pero no hay razón de marcharse dejando un frío y solitario corazón. Un corazón que tu hiciste que fuera solo tuyo egoístamente y cuando tus ansias de poder se depositaron en otro inquilino dejaste huérfano.

Lloras, lo se. Te pones un escudo que te desgarra el alma, también lo se. Eso enciende mi rabia. Cuando intento de nuevo abrirme a ti para que deposites tu rencor y odio, para que te liberes y puedas desahogarte de tu orgullo, que impide que vivas en armonía, me enfureces. Malditas las palabras de paz que te tiendo para reconciliarnos. Maldita mi humillación que no vale para nada. Sigo pensando por qué me humillo. Pero vuelvo una y otra vez, porque no desisto. Tu indiferencia hacia mi no podrá conmigo, ni con el amor que siento hacia ti.

Entonces va pasando el tiempo y el aire ya no duele por dentro. Me sigo curtiendo. Quemo cada una de tus cartas, de tus palabras, de tus recuerdos. Tu ausencia se me va desgastando, creo levantarme de este oscuro despertar, de tantos amaneceres sin ti a mi lado.

Pero entonces, vuelves y el ciclo sin fin comienza de nuevo. Rozas mi piel con un simple abrazo y me quema todo el cuerpo, empiezo a llorar. Trato de girar atrás el tiempo, rememoro cada uno de nuestros momentos, sólo nuestros. Sólo yo lo siento y sé que en el fondo de tu corazón sientes lo mismo, tienes miedo a la tormenta, intentas vivir dejando el pasado en el olvido viviendo una vida que crees perfecta para ti, pero que tus entrañas gritan sofocadas mientras las tapas con un pañuelo en la boca para que no florezcan a la superficie.

No sé cual es tu reto sólo sé que sigues un camino artificial que has creado mientras callas y escondes la mirada, pero tus ojos desvelan secretos, secretos que no quieres confesar. Yo te contaré mi reto. Mi reto es luchar contra el revés que me dio la vida, luchar con la pena que me queda al ver que los sueños que construimos tu y yo murieron sin llegar a nacer, y que por un capricho repentino, un día borraste de mi vida sin consultármelo.

Mientras intento conseguirlo, continuaré haciendo lo que tenga a mano para dibujarte una sonrisa siempre que me dejes o escribirte mis anhelos al recordarte . Y aunque no será este un lugar expresamente escrito para ti, quiero que sepas que el 90% de mis pensamientos y reflexiones se basan en ti y en una sola pregunta “¿Por qué?”. Aunque la respuesta no la he podido encontrar después de mucho meditar, una cosa tengo clara: te quise, te quiero y te querré hasta Torrelodones y más allá.... en otras palabras hasta que nuestro gran Amigo vuelva a rescatarme de este horrible sueño que parece no tener final.

domingo, 26 de julio de 2009

Bitácora de unos 4x4


Una vez me definieron como a una “mujer 4x4”, yo no supe muy bien a que se referían, aunque una idea podía hacerme, y con el paso del tiempo y la experiencia de ayer creo que he acabado por entenderlo.

Enero 2009, se presenta la gran posibilidad de pasar un verano los tres en Londres, aquellas tres personas que íbamos a todos los lados juntos durante los fines de semana y donde según nuestro gran oh gran jefe, el cual ha pasado los 3 últimos veranos, nos aseguraba ser una experiencia inolvidable. Así que el sueño de poder disfrutarlo en la Gran Inglaterra todos juntos se vio hecho realidad cuando dos meses después nos confirmaron que los acoplados Jose y una servidora podríamos asistir, el primero todo un mes, la segunda por motivos laborales solo una sesión, suficiente para refrescar el ingles, vivir la experiencia y realizar el sueño con el que tanto hablábamos cada sábado.

Jueves 9 de julio, salgo rápido y tarde de una reunión retrasada, Deybi me espera ansioso para que le acerque al aeropuerto, al final con prisas y un poco de retraso llegamos, el viajaba antes que nosotros. Al llegar, un “lo siento, no puedes viajar sin Visa” nos hunde todos esos sueños. Llamadas a la embajada Boliviana, a la Inglesa en Madrid, solicitudes de citas antes de una fecha prudencial y no para finales de agosto cuando ya ha acabado todo, los campamentos, el verano y la ilusión. Dos semanas de puro chafón, donde ahora iríamos Jose y yo, pero sin nuestro estandarte, nuestro oh gran jefe. No es lo mismo.

Martes 21 de julio, “Deybi, vente a comer a Royo” le dije, en la comida solo íbamos a hablar de mi despedida dos días después, pues ya no nos veríamos en un par de semanas y eso era mucho tiempo. Recordé que habíamos estado en París hacia un par de semanas y un amigo brasileño sin papeles entro en Francia sin problemas, no hay aduanas, “que tal si viajamos en coche?” le pregunte. Se le iluminaron los ojos, no lo había pensado, es una posibilidad, había una pequeña luz, un poco de esperanza suficiente para que una chica 4x4 y un boliviano frustrado pudieran emprender ese viaje.

Jueves 23 de julio, antes de la fecha y hora prevista, ya teníamos todo preparado, finalmente Jose no se quiere quedar atrás en esta aventura y se une al plan, vamos al Mercadona, compramos comida, hacemos unas de mis especialidades, ensalada “sin nombre” (para no levantar sospechas de la receta) y otra de mis nuevos platos, empanadas caseras (no son como las de Lici, pero muy ricas -eso dicen-) y después de currar y entregar todos mis proyectos en clase, salimos de viaje rumbo a una aventura que esperamos con ilusión que tenga un final feliz.

Personalmente, estaba muerta, una semana estresante, la ultima antes de mis merecidas vacaciones, otro curso terminado cuando pensaba que no llegaba a sacramento y un viaje un tanto peculiar con 1761 km hasta Calais (frontera de Francia) por delante. Así que como viaja con dos grandísimos caballeros, me quede en la parte de detrás de un Seat León, que me sorprendió gratamente al ver que como un campeón aguanto 17 horas sin parar, sin sobrecalentarse y con un rugido propio de un cachorro con ganas de jugar continuamente. Así que me pase toda la noche durmiendo, mientras mis dos caballeros se turnaban para conducir. No paramos. A las 8 de la mañana cogí yo el relevo y casi entrando en París hasta el Canal de Mancha me toco conducir con buena música, algún que otro ronquido de fondo y un fresquito que se agradecía después de un día anterior en la ciudad de las flores de 46 grados, donde respirar se había hecho imposible. Digo imposible, porque desde que fue a Sevilla no había visto nada parecido.

Ya era viernes, ya se hacia la 1 de la tarde y ya estábamos a punto de saltar el charquito para pasar a la Isla mas peculiar (por decirlo de una manera fina) que jamas haya visto. No se porque, Inglaterra no me trae buenos recuerdos, y tras esto, algo muy grande tiene que pasar durante estas dos semanas para cambiar mi opinión.

Vamos primero al Car Ferry, es mas fácil de pasar, según los foros, pero creo que eso era antes de que se pusieran tan estrictos, porque no veo porque en Francia ni nos miraron para entrar y aquí solo habían “passport inmmigration” por todas partes. Pero ya estábamos aquí, teníamos ilusión y había que intentarlo. Deybi cual niño tras haber hecho una fechoría, se sentó detrás acongojado por si algo le sucedía, intento ser legal y dar la cara, mientras Jose y yo con cara menos obvia de latino, dejar claro que éramos “españolitos” (por cierto, gracias Jose por afeitarte, sino nos paran por talibanes). Yo propuse ser menos legal (mas riesgo, mas 4x4) quise meterlo en el maletero, pero tenían fe en que pasaríamos, aunque el pánico se veía en su rostro. Y así fue, la misma frase que en el aeropuerto de Manises dos semanas atrás se repetía a casi 2.000 km mas de lejos de aquel lugar, y el cansancio, el dolor y la frustración se hizo patente en nuestras caras....no rogamos mucho, es cierto, nos pillo de sopetón, no teníamos nada preparado, ni estudiado, pensábamos pasar gracias a nuestras oraciones del camino y nuestra fe (aunque yo sigo pensando que a la fe hay que ayudarla y debimos meterlo en el maletero).

“Que hacemos ahora?”- Hay otra posibilidad dije, vamos en eurotunnel, por el canal de la mancha, en tren. Mas caro, pero quizá no hay tanto control. Que ilusos. Llegamos allí y un pequeño subidón nos entro al ver que pasamos la frontera. La PRIMERA frontera, y claro es que era la francesa. Al pasara y estar en terreno de nadie, 100 metros mas adelante y con casi lagrimas en los ojos de la emoción, vemos que hay otra frontera, la de los inglesitos tocapelotas burocráticos, que son de la Comunidad Europea, pero que no entran en la monetaria y no se que tendrán sus libras, pero hacen que se crean los mas especiales del mundo sin saber que después de esto, para mi visitar Inglaterra no va a tener mucho mas aliciente que el que tenia, es decir, NINGUNO.

“Sorry, You need a Visa” aggggggg no solo no nos dejaron pasar, nos tuvieron 4 horas de reloj retenidos, por no decir detenidos, pues era una pequeña detención migratoria que le llaman y sin posibilidad de pasar, nos pusimos pesaditos (ahora si que insistimos y alegábamos que no sabíamos nada de necesitar Visa), pero no coló.

Deybi destrozado, Jose sin saber que decir y yo si querer irme, nunca antes me había sido tan triste partir (bueno si, una sola vez), no quería dejarlo allí, hubiera vuelto a valencia con el, nos hubiéramos reído de todo y nos habríamos ido a Daniels a tomar una horchata fresquita mientras elegíamos una peli para ir a ver esa noche al cine. Que les den a los putos ingleses, que mas da!! Pero el había dado la cara por nosotros para ir al Summer Camp, y no podíamos fallarle. Así que cogimos nuestras cosas, y nos subimos a un ferry rumbo a las islas malditas.

Aquí pensareis que acaba nuestra aventura y continuaría para el gran Deybi. No se como le iría a él, pero os puedo decir como nos fue a nosotros, pues parece ser que no acaba ahí. Quizá el siga conduciendo camino a casa y no sabemos como le va, si ha llegado bien o ha tardado 10 horas para hacer 113 millas que nos faltaban para llegar a nuestro lugar y destino como a nosotros. Si, lo has leído bien, 10 horas para 170 km aproximadamente. Una locura.

Nos costo cruzar el canal en barco mas de 2 horas, no os digo los km porque pensaríais que estamos locos! luego llegamos allí y para los ingleses un viernes a las 9 de la noche es como para nosotros las 12, así que todo estaba cerrado en Dover, no podíamos alquilar un coche, coger un autobús y solo un taxi nos podía acercar a una estación de tren. Pero no teníamos libras, las malditas libras. Pensábamos sacar en el cajero pero los cajeros estaban dentro de los establecimientos, cerrados claro está. Así que rebuscando por nuestros bolsillos conseguimos sacar 6 libras que nos había sobrado de una mini cena en el barco. Así que nos dirigimos a un taxi diciendo que no teníamos mas dinero si nos llevaba a la estación de tren mas cercana. WOW Thanks man!! and he said Cheers, mate!! :) así que al llegar a la estación, estuvimos como 1 hora mas esperando al tren solo para llevarnos al centro de Londres. Que asco de tren, incomodo como nada antes había visto, no podréis creerlo, yo que me duermo de pie si hace falta, no podía coger la postura, no podía moverme, sin contar la panda de españolitos que había cual chiquillos veinteañeros que tras venir del Interrail contaban sus hazañas a grito pelao y pensando que nadie les entendía. No me dejaban dormir, y una vez mas, dejamos ver la clase de personalidad española inmadura, que vergüenza!! Yo creo que con 22 años era mas madura, loca si, pero madura coño!

Un tren interminable que llego a las 12 y que paraba lentamente en un montón de sitios, inaguantable, aunque creo que es por el cansancio acumulado que llevábamos, nada mas. Aun así, creíamos que no aguantábamos mas, eso creíamos.

Llegada a Chasing Cross, zona céntrica de la ciudad donde parecía la Chueca madrileña o donde lo que vimos ahí tras 4 horas de espera no era normal. No por la cantidad de gays que habían, sino por las pintas de la gente, que si no fuera porque estábamos en Londres, yo hubiera pensado que aquello era carnaval. Todos borrachos y gente MUY rara. Después de estar de pie, con un frío de 10 grados, ropa relativamente de verano, cansados, con pintas normales (después de lo visto) y un par de maletas en medio de aquel jolgorio pensábamos que aquello no iba a acabar bien. Menos mal que acabo, 4 horas después pero acabo. Aquí entra nuestro amigo Dragos, que el pobre después de hacer un esfuerzo desde Watford y venir a buscarnos, no nos encontraba. La razón, LONDRES. La locura de Londres, un hervidero de calles, de direcciones y de inaccesibles lugares si no se lo conoce uno o si esta muerto de cansancio. Mira que he visto ciudades, mira que he viajado, pero nunca antes he podido experimentar una “aventura de este tipo”, joer que estamos en Europa no en Sri Lanka.

Tras mas de una decena de llamadas, de intentar ubicar a quienes nos venían a buscar y dadas las circunstancias descritas anteriormente definitivamente pudimos encontrarnos, algo que poco a poco creía que no se podría dar, pero que al final se hizo: nos fundimos en un abrazo. Habíamos llegado, no podíamos creerlo.

Una hora mas tarde, 5 de la madrugada del sábado 25 estaba en una habitación metida en la cama con la misma ropa que había llevado los dos días antes, pero feliz de haber encontrado una cama. Pensando en donde estaría Deybi, si estaría bien y si sabría lo mucho que nos había costado llegar hasta Stanborough College y orando como cada noche me quede dormida. Recuerdo que mi oración iba dirigida hacia mi frustración de todo el viaje, del por qué un español tiene que tener mas derecho que un boliviano a viajar a tierra de nadie o lo dictaminado por el establecimiento de leyes políticas con un único lucro y fin de vanagloriarse de poder y dinero de algunos pocos, pensando en que algún día llegará donde no habrá una torre de babel en cada Estado o donde todos seremos iguales sin pasaportes, ID o DNI, donde solo habrá un gran Dios que reine y un montón de hermanos con igualdad de condiciones para disfrutar de una maravillosa eternidad.

La vuelta espero no tener que contar nada, pues si Dios quiere y no hay altercado alguno, volveré sola pero en avión y espero que en 2 horas pueda llegar a mi Valencia querida, que ahí si que no hay problema alguno y todo es maravilloso. Contra mas viajo y mas recorro, nada cambio por esta gran ciudad que llevo en mi corazón, VIVA LA PAELLA COÑO (y las fallas)!!! y la playa y la horchata y la cocacola (que no sabe igual) y mi casa y mi perra y......

Fin de viaje.

PD. Disculpar los tacos, pero es que sino, no soy yo, ya sabéis.... :)

domingo, 17 de mayo de 2009

Yo lo definiria así: ILUSION


Sed de Dios, ganas de compartir, necesidad de convivir. Viernes 15 de mayo: comienza una de las aventuras mas bonitas que he podido vivir en mi vida, ademas de la única en la que 13 de nuestros amigos disfrutábamos de un fin de semana en un lugar perdido en aquella aldea de Teruel, donde el único ruido que puedes escuchar es el sonido de los grillos en una noche estrellada.

Ilusión.

Ilusión es la palabra con la que cada uno llegaba al lugar de encuentro y donde todos deseábamos conectar no solo con Dios sino con cada una de esas personas que vemos cada viernes y que la sed por pasar mas y mas minutos juntos se iba a saciar en este fin de semana.

Ilusión es la palabra con la que cada mínimo detalle estaba pensado por las grandes cocineras que tan bien nos han cuidado y mimado, gracias Luci, gracias Maya!!

Ilusión es la palabra cuando Marc nos organizaba cual pastor a sus ovejas y ponía orden cuando nos íbamos por las ramas, gracias intendente!!

Ilusión es la palabra cuando Lea y Dari abrían sus cámaras para congelar aquellos maravillosos momentos inmortalizandolos en esas esperadas fotografías, gracias chicas por etiquetarnos!!

Ilusión es la palabra con la que cada situación, experiencia o anécdota contada por cada uno de nosotros Charles añadía un versículo en relación al mismo para recomendarnos, animarnos o ayudarnos, gracias por ser nuestro GPS-bíblico!!

Ilusión es la palabra con la que definiría todo el equipo multimedia que Deybi trajo para tenernos siempre acompañados de la mejor música para cada momento, gracias Dj Dey!!

Ilusión es la palabra con la que Santi encendia el fuego para calentarnos en la noche y daba el agua para que pudiéramos lavarnos cada día, te quiero mucho tete!!

Ilusión es la palabra con la que Heloisa cogía cada día la guitarra y entonaba canciones para elevarnos y unirnos en alabanza, gracias por saber tocar la guitarra!!

Ilusión, es la palabra con la que ella ponía siempre el toque de humor a todas los momentos, como una niña que necesita de nuestra atención ahí estaba Julia dandonos que hablar, gracias por ponerle chispa ( y quitarnos la comida) a este finde!!

Ilusión es la palabra con la que Stefano y su familia se presentaron allí con nosotros para compartir y disfrutar de nuestra presencia, con la disposición de ayudar en todo lo que haga falta, gracias familia!!!

Ilusión es la palabra con la que acompañada de humildad definiría a nuestro Tober (lo siento no puedo llamarte Alberto como los demás), él siempre con su sencillez y simpatía nos colma de paz en sus intervenciones, gracias por ser tan trasparente!!

Ilusión es la palabra elevada a la máxima potencia y convertida en entusiasmo infinito cuando pienso en Jimmy, gracias a ti podemos experimentar en nuestras vidas que vivir el evangelio es algo real y no palabras etéreas que se pierden en simples teorías. Gracias por vivir con intensidad lo que crees!!

Ilusión es la palabra que me llevo después de estos tres días donde la caminata interminable a lo alto de la montaña, las charlas en la orilla del río, los paseos entre los trigales, el sábado noche de testimonios, la NO-siesta en el merendero, los minipaseos para ver el cielo estrellado, el ver sobrevolar las águilas en nuestras cabezas, comprobar el brillo en los ojos de aquellas abuelitas cuando nos acercábamos a ellas o el recordar como en los tiempos de Jesús tenían que ir al pozo a sacar agua (en este caso fuente), todos esos momentos son los que me llevo en el corazón, con la ILUSIÓN de poder volver a compartir y experimentar en un tiempo no muy lejano, ¿repetimos? :)

sábado, 7 de marzo de 2009

Anoche te vi


Hoy desperté, sin querer despertar. Hoy llore, sin querer llorar. Hoy te vi y disfrute viendote. Un sueño, solo eso, era un sueño. ¿Solo? cuánto puede hacerte sentir un sueño, cuánto puede hacerte llorar un sueño, pero ahí estaba, abriendo los ojos y viendo correr lagrimas de mi mejilla mezcladas con legañas mañaneras, a la vez que la lengua de Iris, me daba los buenos días. Ahí estaba ella, acostadita en mi almohada, tan chiquita como siempre pero tan grande en momentos como hoy. Sabe siempre donde tiene que estar, nunca te falla y hoy no podía ser menos,...me escuchó sollozar entre sueños y no podía haber tenido un mejor recibimiento a este mundo real como esa muestra de amor, de apenas 25 centímetros de mi bicho culo inquieto.

Desde que te fuiste hace casi seis años, he tenido el gran privilegio de poder experimentar tu “presencia” fugaz en mi vida en contadas ocasiones, y es cierto que las intento contar con los dedos de mis manos y no los acabo. Pocas, pero intensas, como un regalo del cielo, es así como las siento.

Su comienzo siempre es el mismo, mi madre me llama y me dice que estas “aquí”. ¿Aquí? pero si se supone que siempre estuviste aquí... parece que no... parece que has ido a hacer un largo viaje y resulta que has parado a hacer una visita a tu familia de siempre. El caso es que de donde vengas no importa, el caso es que estas aquí. A mi alcance, a la distancia de poder coger mi coche e ir a buscarte, ir a verte . Se que si estuvieras en Siberia, ese también seria mi alcance, y si fuera Bali también seria mi alcance, fácil, accesible. Cualquier lugar donde los humanos podamos acceder ese es un sitio alcanzable, pero donde tu estas aun no puedo acceder. En el pueblo, que curioso, si para mi tu siempre estuviste allí, en ese maravilloso lugar que me trae tantos recuerdos y que llevo en mi corazón gracias a ti, pero ahora es diferente, cada vez que apareces así, tan real, me desvivo por coger mi coche, ponerlo a tope, más todavía de lo habitual, la aguja marcha 232 km/h no da mas de si, tiembla el contador, las revoluciones dan vueltas, mi ansiedad por verte supera la ficción, la razón y sobre todo la responsabilidad... y ahí voy corriendo como una bala para verte, no vaya a ser que el sueño acabe y no me haya dado tiempo para por lo menos decirte un “te quiero”.

Llega el momento de aparcar corriendo y mal, tocar el timbre sin apenas respirar y mi corazón a punto de estallar en el momento que sales tu despacito, como siempre hacías, abres la puerta de madera y me lanzo en tus brazos, como una niña de dos años que corre a su madre después de perderse en un centro comercial, donde me relajo dejando la ansiedad de los minutos anteriores en otro lugar. Y ahí estas tu tan corpulenta como siempre aunque frágil como una muñeca de porcelana, endolorida por tus huesos enfermos y con una sonrisa permanente que nunca se borraba de tu cara, ahí estas tu, recibiendo de mi y de toda la gente miles de abrazos, parece como si hiciera años que nunca lo hicieran, con desesperaxión. Empiezo a recordar tu olor, ese olor que ahora viene a mi mente y que parecía ya olvidado, se estremece todo mi ser, se encienden mis sentidos que creía haber enterrado hace años. Me hace saber que dentro, muy en el fondo de mi, aun lo tengo archivado. Tu voz, esa voz que es mas fácil de reproducir al ver cada uno de tus vídeos, pero que es una voz que si no acudo a ellos, tampoco puedo revivir, ni recordar. Es curioso como puedes pasar 20 años de tu vida con alguien y en apenas unos meses, olvidar todas estas cosas de la persona que mas quieres y has querido en tu vida. Como somos los seres humanos. Es curioso pero es así, por eso cada vez que vienes a mis sueños para mi es un regalo maravilloso y es tan real que no quiero despertar.

Pero llega el momento de despertarse, Iris me lo recuerda al empapar toda mi mejilla con su particular forma de besarme y de la mejor manera que sabe decirme “Silvia es hora de despertar”. Ahí estoy yo, sin quererlo, alejandola de mi para intentar introducirme mas en mi mundo irreal donde puedo encontrarme con contigo y donde sé que quizá y con un poco de suerte recupere el mismo sueño donde puedas de nuevo aparecer. Evito la realidad, evado la realidad en la que cada día nos atormentamos por los problemas y por la falta de insensatez de muchos (no todos) los que nos rodean en nuestras vida. Ahí estoy yo queriendo volver a esos momentos en los que era una niña y en los que estar contigo era lo único que me hacia feliz.

Pero despierto, despierto y tengo una doble sensación con un montón de sentimientos. Rompo a llorar. La primera de ellas, porque se acabó. Porque no recuerdo la última vez que Dios me dio el precioso regalo de poder sentir, pensar, vivir un momento junto a ella, quizá meses, pero muchos meses ya. Por otra parte, una antítesis a la anterior, mucho agradecimiento a Dios porque me ha dado este maravilloso regalo, para darme fuerzas y para poder sentir la esperanza de que El vendrá y podré sentir este tipo de cosas, en mayor medida y mejor calidad. Podré continuar aquello que acabó sin avisar y que podré darle esos mil millones de besos que no me dio tiempo a dar, más millones si caben. Y me levanto con fuerzas de encarar un nuevo día y ver a mi Señor con mas ganas, con mas fuerza y mas intensidad, porque ya queda un día menos para que El venga y ya llevo a mis espaldas un día más de sufrimiento y de soledad sin su compañía.

Han pasado 6 años y hace poco menos de una semana fue mi cumpleaños. Ya no soy esa niña de 20 que tantos preguntas sin respuesta tenia. Iba caminando con mi madre ese mismo 1 de marzo y le decía, llevo 6 cumpleaños sin disfrutar con ella un solo cumpleaños, esa persona que era la única que me hacia sentir tan especial, esa persona que cada mañana subía tal día como hoy (y muchos otros, pero hoy con mas empeño) y me despertaba en mi cama con tantos besitos y abrazos. A pesar de sus 75 años era la persona que más disfrutaba al verme feliz en un día tan especial como ese día, el día de mi cumple. Todos los días de mi vida, todos, cada mañana intento recordarla por una parte con la paradoja del olvido en mi mente. Intento no recrearme en esos momentos para no destruirme y seguir hacia delante. Pero es curioso, curioso como nuestra mente tiene memorizadas momentos selectivos, e intento recordar tantas de las cosas que hacia con ella y solo logro encontrarme con algunas. Curioso y triste, que poco a poco ciertas sensaciones se han ido perdiendo con el paso del tiempo. Curioso y desolador, que por un momento parece que fue ayer cuando ella se marchó y yo tenia la certeza de que Dios no tardaría en venir para acabar con un sufrimiento que no seria mas que temporal.

Pero es cierto que han pasado ya seis años, seis años es demasiado tiempo y ¿quién sabe cuantos más hasta que El venga? lo que si que tengo claro, clarísimo es que, sí, hoy tengo fuerzas para seguir adelante y lo digo con total seguridad y trasparencia. Mi gran sueño, mi gran motivación y mi única razón es el volver a tenerla entre mis brazos, el volver a besarla, el volver a tocarla, el volver a cuidarla. Volver a pasar todo el resto de mi vida junto a ella nada. Nada ni nadie ha significado tanto como ella significó. Nada ni nadie, me ha querido tanto como ella me quiso. Nada ni nadie me ha hecho sentir como ella me hizo sentir, solo espero que Dios me de una última y eterna oportunidad: que podamos volver ella y yo a estar en el mismo lugar disfrutando de todo lo que nos tiene preparado y siendo felices como cada tarde lo éramos mientras disfrutábamos de la compañía mutua en su pequeño hogar.

Es lo único que pido, es lo único que necesito. Se que es mucho y algo inalcanzable por nosotros los humanos, no es Siberia, ni Bali, no se puede comprar con dinero, pero se que tengo un gran Dios, que es Todopoderoso y que me da las fuerzas para seguir, para continuar a pesar de los problemas que nos da, no solo la vida sino todos los que vivimos en ella. No quiero nada, ni nadie mas, Solo quiero verte, yaya, verte. Vuelve esta noche.